La huella del producto ya no es opcional. Si no sabes cuánto impacto genera lo que vendes, no puedes competir. Punto.
Cada vez más empresas lo están midiendo porque quedarse fuera es perder el tren.
No hablamos solo de normas y regulaciones. Hablamos de clientes, inversores y mercados que piden transparencia. ¿No lo mides tú? Alguien más lo hará. Y puede que no te guste el resultado.
Medir la huella del producto no tiene que ser un lío. Hay formas de hacerlo bien, con datos útiles y sin complicarse. ¿El objetivo? Tomar decisiones que de verdad mejoren tu negocio.
¿Cómo se calcula? ¿Qué metodologías existen? ¿Qué beneficios reales tiene?
Vamos al grano y te contamos todo lo que necesitas saber para empezar a medir sin perder tiempo.
Medir la huella del producto es ponerle número al impacto ambiental de lo que vendemos. Hablamos de calcular todas las emisiones generadas desde que se extraen las materias primas hasta que el producto llega a su fin de vida.
No es un informe bonito para colgar en la web. Es una herramienta para entender dónde estamos generando más emisiones y dónde podemos mejorar.
¿Y en qué se diferencia de la huella corporativa? Fácil: una mide el producto, la otra la empresa entera. Ambas son útiles, pero sirven para cosas distintas.
Cada producto tiene su impacto. Y si no lo medimos, no lo podemos reducir. Así de simple.
Esta información nos permite decidir mejor en diseño, materiales, logística o producción.
¿Podemos relajarnos? No del todo. Cada vez hay más normativas que nos piden datos claros. Tenerlos a mano nos ahorra tiempo, dinero y dolores de cabeza.
Además, medir nos diferencia. Si entendemos bien nuestra huella, podemos competir mejor, optimizar recursos y evitar riesgos. No es solo “cumplir”, es avanzar.
Todo empieza con datos. Necesitamos saber qué se emite en cada etapa del ciclo de vida del producto. Desde el origen de los materiales hasta su uso o eliminación.
¿Qué metodología usamos? Dependerá de nuestros objetivos y del sector. Hay normas como la ISO 14067, la PAS 2050 o el GHG Protocol que nos dan guías claras.
¿Puedo hacerlo sin ayuda? Puedes intentarlo, pero es fácil perderse.
Con una solución como Dcycle, recogemos los datos, hacemos los cálculos y los conectamos con cualquier normativa que necesites: CSRD, EINF, SBTi, ISOs… todo.
Y lo más importante: esto no va solo de cumplir. Va de usar los datos para tomar mejores decisiones, optimizar procesos y ganar competitividad. ¿Empezamos a medir de verdad?
No se trata solo de cumplir, sino de estar preparados. Estas normativas ya son parte del juego, y tener datos bien estructurados nos da ventaja.
¿Lo mejor? Con la huella del producto medida, puedes reutilizar esa información en distintos informes sin duplicar esfuerzos.
Medir revela dónde estamos perdiendo tiempo, energía o dinero. Y eso se traduce en mejoras concretas en procesos y logística.
¿El resultado? Menos emisiones, menos gasto, más eficiencia. Todo con datos reales.
Quieren saber con quién hacen negocio. Si mostramos información clara y medible, construimos confianza.
Y eso se nota. Una empresa que mide su impacto transmite control, visión y capacidad de adaptación.
Cada vez más contratos y clientes piden datos de impacto. Si ya los tienes, estás listo para entrar en ese mercado sin improvisar.
No te cierras puertas. Al contrario, te adelantas y demuestras que vas en serio.
¿Dónde invertir? ¿Qué optimizar? ¿Qué producto ajustar? Con la huella del producto bien calculada, podemos responder con datos.
No es intuición, es estrategia basada en hechos. Así se toman decisiones que realmente mueven el negocio.
¿Dónde están los datos? ¿Quién los tiene? ¿Son fiables? Este es uno de los mayores dolores de cabeza al empezar.
Por eso usamos tecnología. Recoger y conectar la información de forma automática es clave para no perder tiempo.
Cada sector tiene sus propios criterios y normas. Y eso complica comparaciones y reportes.
¿Cómo lo resolvemos? Usando metodologías reconocidas y conectando los datos a los estándares que necesites, sin reinventar nada.
Sabemos que no sobra tiempo ni equipo. Por eso, automatizar y centralizar el proceso marca la diferencia.
Con una solución como Dcycle, liberamos al equipo y convertimos la medición en algo útil, no en una carga. ¿Vamos a simplificarlo?
Llevamos años ayudando a empresas a medir y gestionar su impacto. Lo hemos visto todo: desde quien empieza desde cero, hasta quien necesita afinar lo que ya tiene.
¿Nuestra conclusión? La huella del producto no es solo un número, es una herramienta de negocio. Bien utilizada, te hace más competitivo.
Y no, no es un lujo. Es algo que cualquier empresa puede empezar a hacer hoy, con un enfoque claro y las soluciones adecuadas.
No hace falta medirlo todo a la vez. Empecemos por lo que más vendemos, lo que más impacto genera o lo que necesitamos reportar.
Así enfocamos esfuerzos y tenemos resultados útiles desde el principio.
¿Tenemos la información necesaria? ¿De dónde vienen los materiales? ¿Qué procesos se usan?
La clave está en conectar esos datos. Porque lo que no se mide, no se mejora.
¿Por qué queremos medir la huella? ¿Para reportar? ¿Para optimizar? ¿Para preparar auditorías?
Saber el “para qué” nos ayuda a elegir bien el “cómo”.
¿Tenemos la capacidad para hacerlo solos? ¿O necesitamos apoyo tecnológico y humano?
Spoiler: medir a mano es eterno. Una solución como Dcycle te simplifica la vida desde el minuto uno.
No basta con medir una vez. Hay que revisar, comparar y ajustar con el tiempo.
Un buen sistema de seguimiento convierte la medición en resultados reales y mejoras visibles.
Todo lo que necesitas, en una sola plataforma. Recogemos tus datos ESG, los estructuramos y los adaptamos al caso de uso que necesites.
¿Tienes que reportar a CSRD, EINF, SBTi o lo que venga? Lo tienes cubierto.
Nada de excels eternos ni cálculos manuales. Automatizamos la recogida y cálculo de datos para que tengas resultados fiables y a tiempo.
Y siempre alineados con las normativas más exigentes.
Una sola medición, muchos usos. Usamos los mismos datos para ayudarte a responder a distintos requisitos regulatorios y estratégicos.
Sin duplicar esfuerzos. Sin perder tiempo.
¿Tienes dudas? Estamos ahí. ¿Te bloqueas con una normativa nueva? Te ayudamos.
Lo hacemos simple, rápido y conectado con tus objetivos de negocio. Porque medir la huella del producto es solo el principio.
La huella del producto es una parte de la huella de carbono. Se enfoca solo en un producto concreto, desde su origen hasta su uso y fin de vida.
La huella de carbono corporativa, en cambio, mide las emisiones de toda la empresa. Ambas se complementan, pero sirven para cosas distintas.
Depende del nivel de detalle que busquemos. Pero lo básico es: materiales, procesos de fabricación, transporte y uso del producto.
¿Ya tienes parte de esa información? Entonces podemos empezar sin problema.
Sí, también se puede medir la huella de un servicio. El enfoque cambia un poco, pero la lógica es la misma: identificar las fuentes de emisiones y cuantificarlas.
La clave está en mapear bien las actividades que lo componen.
Hoy puede que no sea obligatorio en tu sector. Pero con normativas como CSRD o SBTi, cada vez hay más exigencias para tener estos datos.
¿Podemos relajarnos? No del todo. Medir es la forma de anticiparse y evitar ir a remolque.
Olvídate del Excel. Existen soluciones que recogen datos automáticamente, hacen los cálculos y generan informes útiles para normativas, inversores o reporting interno.
En Dcycle centralizamos todo tu ESG en una sola plataforma, conectada a lo que ya usas y lista para lo que necesites hacer.
Carbon footprint calculation analyzes all emissions generated throughout a product’s life cycle, including raw material extraction, production, transportation, usage, and disposal.
The most recognized methodologies are:
Digital tools like Dcycle simplify the process, providing accurate and actionable insights.
Some strategies require initial investment, but long-term benefits outweigh costs.
Investing in carbon reduction is not just an environmental action, it’s a smart business strategy.