Empresas obligadas CSRD es una de las búsquedas que más está creciendo.
La nueva directiva europea cambia las reglas del juego y exige a miles de compañías reportar su impacto ESG con datos claros y verificables.
Más de 50.000 empresas estarán afectadas.
La norma incluye a todas las cotizadas (excepto microempresas) y a las grandes que superen dos de estos tres límites: 250 empleados, 25 millones en activos o 50 millones en ingresos.
También se extiende a empresas no europeas que facturen más de 150 millones de euros en la UE y tengan filiales en la región.
En este artículo vamos a explicar quién tiene que reportar, qué implica la CSRD y cómo empezar a preparar tu empresa sin perder tiempo ni dinero.
La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) es la nueva directiva europea que obliga a miles de empresas a reportar su impacto en sostenibilidad. No es una sugerencia, es una norma.
Busca que la información ESG sea tan rigurosa y verificable como la financiera, con estándares comunes y comparables en toda la Unión Europea.
La CSRD reemplaza a la anterior NFRD, que se quedaba corta. Muy pocas empresas reportaban, y los datos eran genéricos o incompletos.
Con la nueva directiva, la transparencia deja de ser opcional. Europa quiere información útil para inversores, bancos, proveedores y clientes. Y la quiere ya.
Esto no va de imagen, va de negocio. Si no sabemos medir nuestro impacto, no podemos gestionarlo ni competir en un mercado cada vez más exigente.
El objetivo de la CSRD es claro: que las empresas integren la sostenibilidad en su estrategia, operaciones y decisiones financieras.
No hablamos solo de grandes grupos o sectores industriales. La CSRD se aplica a un espectro amplio de empresas, dentro y fuera de la UE, si cumplen ciertos criterios.
Desde cotizadas hasta grandes no cotizadas, pasando por empresas extranjeras con actividad relevante en Europa.
Desde enero de 2024, están obligadas a reportar las empresas que ya estaban bajo la NFRD: principalmente grandes cotizadas, entidades financieras y aseguradoras.
Estas deben presentar su primer informe bajo CSRD en 2025, con datos correspondientes al ejercicio 2024.
A partir de 2025, es decir, desde este año, se sumarán todas las grandes empresas que superen ciertos umbrales, aunque no estén cotizadas.
En 2026, llegan las pymes cotizadas, que tendrán algo más de flexibilidad, pero también deben reportar bajo los criterios de sostenibilidad definidos por la UE.
Una empresa se considera obligada si cumple al menos dos de estos tres criterios:
También entran las empresas no europeas que facturen más de 150 millones en la UE y tengan filiales significativas dentro del territorio.
¿Podemos relajarnos? No del todo. Esto ya no es una tendencia: es una obligación que marca el futuro del mercado.
Cumplir con la CSRD no es solo llenar una plantilla. Hay que tener datos reales, completos y auditables. Y sí, hay que presentarlos con el mismo nivel de detalle que los financieros.
No basta con decir que estamos haciendo cosas por el impacto. Ahora hay que demostrarlo con datos, metodologías y criterios claros.
El primer paso es reportar bajo los Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad (ESRS). Son los marcos comunes que ha definido la UE.
Aquí se pide que las empresas expliquen cómo afectan y se ven afectadas por factores ambientales, sociales y de gobernanza. Todo con indicadores medibles.
Aquí está el lío. Lo difícil no es el informe final, sino recoger toda la información ESG, validarla, y enlazarla con cada uno de los usos que se le dará.
Hablamos de datos dispersos, de muchas fuentes internas y externas. Sin digitalización, esto es inviable.
Si no cumples, puedes enfrentarte a sanciones, pérdida de contratos o exclusión de licitaciones. Además, cada vez más bancos e inversores exigen datos ESG para seguir trabajando contigo.
No es una amenaza. Es la realidad. Si no estás al día, te quedas fuera del juego.
Empezar antes te da margen para organizar los datos, ajustar procesos y evitar errores. El que llega preparado, manda.
Además, puedes usar esta información para mejorar la eficiencia y ahorrar costes, no solo para reportar por obligación.
Las empresas que ya miden y gestionan su impacto ESG toman mejores decisiones, ganan licitaciones y entran en más mercados.
Quedarse atrás implica perder oportunidades y visibilidad. Y eso, hoy, cuesta dinero.
Cada vez más fondos, bancos y aseguradoras piden datos ESG para dar condiciones favorables. Tener esos datos preparados te abre puertas.
Además, una empresa que entiende y controla sus riesgos ESG es más resiliente y menos vulnerable a cambios regulatorios o de mercado.
Los perfiles más preparados quieren trabajar en empresas que no improvisan. Y los inversores quieren saber en qué están poniendo su dinero.
Tener tu información ESG clara y ordenada transmite confianza, liderazgo y visión de futuro. ¿Podemos permitirnos no estar en esa foto? Difícilmente.
Adaptarse a la CSRD no es imposible, pero sí hay obstáculos que frenan a muchas empresas. No se trata solo de reportar, sino de tener los datos claros, conectados y en orden.
Estos son los tres retos más frecuentes a los que nos enfrentamos cuando ayudamos a las empresas a prepararse.
La mayoría de empresas no sabe dónde están sus datos ESG o ni siquiera sabe si los tiene.
Muchos están en hojas de Excel, en correos o dispersos entre departamentos. Y sin visibilidad, no hay cumplimiento posible.
ESG no es solo cosa del equipo de sostenibilidad o legal. Involucra operaciones, compras, RRHH, finanzas, logística…
Cuando cada área va por su cuenta, el caos está garantizado. Y la CSRD exige un enfoque transversal y conectado.
Muchos equipos no tienen claro qué pide la CSRD ni cómo estructurar el reporte.
Confunden términos, mezclan marcos, y pierden tiempo intentando interpretar documentos técnicos. ¿Cómo seleccionar la metodología adecuada? Con una visión clara de a qué estás obligado y qué datos necesitas.
Desde Dcycle, no somos auditores ni consultores. Somos una solución para empresas que necesitan ordenar, validar y usar sus datos ESG para cumplir normativas y ganar eficiencia.
Llevamos años simplificando este proceso para empresas de todo tipo. Y hemos visto qué funciona y qué no.
Intentar hacer todo manual es una pérdida de tiempo. Lo que realmente hace la diferencia es automatizar la recogida de datos y conectarlos a los distintos marcos: CSRD, EINF, ISOs, SBTi o lo que toque.
Si tus datos ESG están digitalizados, puedes responder rápido, ahorrar recursos y reducir errores.
La CSRD no es el fin del mundo, pero sí es una llamada de atención. Si medimos bien y tenemos los datos claros, podemos convertir esta obligación en una ventaja real.
En Dcycle no somos auditores ni consultores. Somos una solución para empresas que necesitan orden y claridad en todo lo que tiene que ver con sus datos ESG.
Nos encargamos de capturar, organizar y conectar tu información para que cumplas con la CSRD sin perder tiempo ni energía.
Conectamos con tus sistemas y recogemos automáticamente los datos relevantes. Todo queda centralizado, validado y listo para usarse.
Nada de perseguir excels ni pedir datos a cada departamento. Todo está en un solo sitio y actualizado.
Una vez que tienes tus datos en orden, puedes usarlos para todos tus casos de uso ESG. No solo para cumplir, sino para tomar mejores decisiones.
Tu esfuerzo se multiplica: un único sistema que sirve para todo lo que el mercado y las normativas te exigen.
Automatizar la recopilación y el reporte no solo reduce el margen de error, también te libera de tareas repetitivas y te da control total sobre el proceso.
Con Dcycle tienes datos fiables, listos para auditorías y para demostrar tu impacto de forma clara. ¿Podemos relajarnos? Bastante más que antes.
La CSRD ya está en vigor desde enero de 2023. Las primeras obligadas son las empresas que ya estaban bajo la antigua NFRD.
En 2025 y 2026 se suman más grupos, incluidas grandes no cotizadas y pymes cotizadas.
La CSRD sustituye a la NFRD, ampliando el número de empresas obligadas y exigiendo un nivel de detalle mucho mayor.
Ya no vale con declaraciones genéricas: hay que presentar datos verificados y estructurados.
Las consecuencias pueden ser serias: multas, pérdida de acceso a financiación, exclusión de licitaciones o pérdida de contratos. No es una opción, es una obligación legal con impacto directo en el negocio.
Los ESRS (Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad) son el marco técnico que define cómo se debe reportar bajo CSRD. Te dicen qué indicadores tienes que presentar y cómo estructurar tu información ESG.
Si cumples al menos dos de estos tres criterios, estás dentro: más de 250 empleados, más de 25 millones en activos o más de 50 millones en ingresos anuales.
También si facturas más de 150 millones en la UE y tienes una filial aquí. ¿Cumples alguno? Entonces ya toca prepararse.
Carbon footprint calculation analyzes all emissions generated throughout a product’s life cycle, including raw material extraction, production, transportation, usage, and disposal.
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Some strategies require initial investment, but long-term benefits outweigh costs.
Investing in carbon reduction is not just an environmental action, it’s a smart business strategy.